Barcelona: “Las bicicletas como problema intratable”

El País 2007.10.08

Eduardo Mendoza escribe en El País un artículo aquejado de curiosos estereotipos (”La bicicleta no es una especie aborígen de la ciudad”), pero que resume el nivel de conflicto a que ha llegado la presencia de “ciclistas portándose como peatones” en Barcelona:

De los muchos problemas que alteran la plácida existencia del ciudadano, las bicicletas están resultando el más intratable. Contra todo pronóstico y sin causa grave, todas las partes implicadas están en pie de guerra: los propios ciclistas, por un lado, y por otro, los peatones y los automovilistas. Ni quiera las motos, omnipresentes, ruidosas, peligrosas e invasoras, provocan tanta animadversión.

La razón profunda de este antagonismo es tan sencilla como difícil de cambiar. Desde sus orígenes, las ciudades están concebidas para circular a pie o en carruaje. Las bicicletas son recientes y no pertenecen a ninguna de las dos especies aborígenes, aunque comparten rasgos con ambas, lo que redobla su alteridad. ()

La razón del antagonismo es totalmente distinta de la que cree Eduardo Mendoza, y es muy fácil de cambiar: El antagonismo está producido por la desatinada creencia de que la bicicleta es una especie de silla de ruedas, y que los ciclistas son una especie de minusválidos que tienen derecho a moverse por la acera como si fueran peatones con ruedas.

La solución al antagonismo es sencilla:

  • Declaración pública contundente y sin ambiguedades (tanto por parte de las autoridades como de los representantes de usuarios de la bicicleta) de que la bicicleta es un vehículo a todos los efectos, que su lugar es la calzada, y que los usuarios de bicicleta tienen los mismos derechos y deberes que el resto de los conductores de otros tipos de vehículos, incluido el deber de aprender a circular correctamente con él (algo de lo que una gran mayoría de ciclistas parecen considerarse exentos).

  • Derogación inmediata de todas las ordenanzas municipales que limitan el derecho de los ciclistas a usar toda la calzada según sus necesidades, que les permiten usar las aceras en calles en las que exista calzada, o que obligan o animan a los ciclistas a conducir sus vehículos de formas distintas a las especificadas en el código general de circulación (que, no lo olvidemos, han sido diseñadas desde siempre para garantizar en la medida de lo posible la seguridad de todos los usuarios de la vía pública).

“Antagonismo” resuelto.

3 Responses to “Barcelona: “Las bicicletas como problema intratable””

  1. Fernando Says:

    Muy bueno tu comentario, le pongo un enlace desde la web de mi club. Un abrazo.

  2. Marcos Says:

    Hombre, me parece atrevido decir que las bicicletas son recientes, el señor Mendoza es mucho más reciente que las bicicletas. a principios del siglo pasado convivían perfectamente con carruajes y tranvías. En lo que tiene razón es en que producen más animadversión que otros transportes mucho más nocivos. Y es por pura envidia, no paga muchos impuestos, limpio, rápido, eficiente, saludable. El modelo debería ser cualquier ciudad del norte de Europa, especialmente las universitarias y el peaje de Londres, se acabaría el problema.

  3. Lola Says:

    Pues estás tú bien si crees que la animadversión a las bicicletas es por envidia. Es por la cantidad de vándalos que van por ahí en bici como si la acera fuera suya.

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