Un artículo de Agustí Fancelli en El País, 13.03.2006:
El artículo comienza dando una involuntaria pista de algo que se sabe pero que no suele decirse: que el desarrollo de la bici en Barcelona es anterior a los carriles-bici, y que tiene mucho más que ver con las reformas radicales que ha experimentado la ciudad en las últimas dos décadas que con la creación de “vías ciclistas”:
Que Barcelona era también una ciudad para las bicicletas lo descubrimos a partir de 1992. (…) La apertura al mar, iniciada en la década de 1980 en el Moll de la Fusta, vino a desvelar el sentido horizontal de la urbe, (…) y ahí sí tenía cabida el velocípedo en cuanto limpio, civilizado, saludable y rápido medio de transporte, especialmente para la zona centro.
Interesante la lista de dificultades que enumera para los ciclistas:
Los esforzados ciclistas nos encontramos en nuestras corrrerías con una variada panoplia de obstáculos, desde los más nimios a algunos otros de envergadura considerable. Ahí va un elenco sin ánimo de exhaustividad (…)
- En primer lugar se encuentra la tornillería. Es increíble la cantidad de tuercas, tornillos y arandelas de pasos y tipos variados con los que nos topamos a diario en nuestros carriles reservados.
Bueno, este problema seguramente no lo tendría si circularse por la calzada, en vez de por “los carriles reservados”.
- Más peligrosos para la estabilidad resultan los vestigios de la ciudad antigua: pedazos del asfalto que aquí y allá dejan al descubierto el antiguo adoquinado, melancólicos rastros de vías de tranvía, tapas de alcantarilla desestabilizadoras y abultadas manchas de cemento depositadas por los volquetes de la construcción que dejan marcados a fuego nuestros dinámicos glúteos.
Bueno, este problema seguramente sería mucho menos grave si circulase por la calzada y por el centro del carril, en vez de ratonear por los bordes y rincones de la ciudad.
- Un obstáculo ya más serio es, desde luego, el peatón distraído, el cual, como quiera que no se siente amedrentado por el rugido de un motor de explosión, cree tener siempre la preferencia y nos obliga a echar el freno. Su distracción se gradúa sobre el patrón de carril bici por el que deambula: cuanto más segregado está el carril (como en Enric Granados o el Paral.lel), más desatento se muestra.
Bueno, este problema sería inexistente si circulase por la calzada… (¿habíamos dicho ya algo sobre eso?)
- Llegamos así a la categoría reina de los obstáculos, la de los obstáculos insalvables que nos obligan a salir de nuestro pasillo de 10 kilómetros por hora para meternos a cuerpo en el main stream circulatorio. Los obstáculos insalvables son de dos tipos básicos: móviles e inmóviles (…)
Ninguno de estos problemas existiría si estuviese circulando desde el principio por la calzada, donde no suelen encontrarse esos obstáculos y donde, además, permanecería contínuamente a la vista de los automovilistas, que en general tienen pocas ganas de atropellar ciclistas si los ven con antelación suficiente para evitarlo.
- Ahora bien, en materia de obstáculos insalvables ninguno peor que el que hay en el paseo de Sant Joan, al decir de los papeles. Según parece, merodea por allí cierto cronista que la emprende a bastonazos con los ciclistas sin mediar palabra.
Este problema sería sin ninguna duda inexistente si circulase por… (¿Por qué hay que repetir tantas veces una solución tan simple y tan evidente?)
![[foto: bici integrada]](http://homepage.mac.com/bicycle_driver/.Pictures/Photo%20Album%20Pictures/2004-04-11%2018.10.06%20-0700/Image-68ECE2058C1D11D8.jpg)
¿Cual es el problema?